martes, 31 de mayo de 2011


la piel se te crispa... los ojos se te anegan de lágrimas.

Maldita certeza! yo nunca maldigo...
se que es cierto, lo huelo en el aire, y llega a mi como una carga electrostática en el ambiente, me choca y me pone de rodillas, rogando por mi salvación, cuando la certeza te golpea no hay mucho que puedas o debas hacer.

algo tan esquemático y bello como una simple certeza. pueda ser bastante resistente como el aluminio o básico como el papel, hacerte pedir clemencia es fácil bastante fácil para una certeza, abres el sobre y dice positivo, revisas las llamadas y ves la suya, te miras al espejo y ves el piercing torcido que te pusieron, y lo sabes ayer estabas borracho, si te llamaron, es irreversible. Es abrumador verdad? es atronador, mil operas primas sonando en tus oídos solo para hacerte saber que es así.

es injusto y a la vez no, nada se siente mejor que cuando tienes la certeza de que es cierto, es impulsante, adictivo, vivaz y soez todo al mismo tiempo, se siente como algo profano, prohibido algo divino.

y justo al siguiente momento te desgarra, magulla y golpea; creímos que escaparíamos pero no, corrimos con todo lo que dieron las piernas y al final no sirvió de nada, nos alcanzo, mato y escondió los cuerpos... entonces piensas que too a pasado, pero te ataca ella, llega por abajo de la mesa, apaga tu cigarro, vacía el vodka, cambia de canción y aun así no la sientes hasta que respira con su fétido aliento sobre tu rostro, es algo que huele a dulces y descomposición...

Maldita certeza... no ha terminado aun, todo sigue, estas muerto pero ella sigue.. es la certeza de tu propia destrucción y final..

Maldita, cochina, condenada certeza!

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